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Emilio de Justo logró ayer un triunfo importante, tras una temporada complicada para él después de su alternativa allá por el mes de mayo. Ha toreado este año muy poco, pero no se le ha olvidado su buen concepto del toreo, la elegacia en sus movimientos, la verticalidad, el enganchar los toros por delante, el correrles la mano con limpieza, el llevarles lo más lejos posible y, para ligar, el dejarles la muleta puesta.

La corrida en realidad, a tenor del comportamiento de los toros, dio poco de sí. Fue un encierro muy desigual, pues salió un toro de 440 kilos y otro de 600 que parecía un búfalo. No es que el peso sea definitorio, pero ello invita a pensar que una corrida así obedece a limpia de cercados. Después, los de Sousa Cabral adolecieron de falta de fondo. Hubo animales nobles, pero ninguno tomó la muleta repitiendo.

Obviamente lo más destacado lo llevó a cabo Emilio de Justo. Su primero mostró buena condición aunque tardeó en sus embestidas. Lo recibió con cadencia a la verónica y en la faena pronto comenzó a torear en redondo. Bien armado ese trasteo, se compuso de tandas por ambos pitones, de mano baja por momentos, firme y asentado el torero de Torrejoncillo. Falló con la espada y sólo pudo saludar.

El sexto fue un toro que, por presencia, no hubiera desentonado en una plaza de primera. Tuvo nobleza mas le costaba repetir. También se mostró De Justo muy solvente a la verónica y en el quite por chicuelinas. En la muleta, además de buena colocación, hubo firmeza en los toques para hacer que ese astado siguiera el engaño. Hizo el esfuerzo el diestro y la recompensa fueron las dos orejas.

El resto de la corrida tuvo poca historia. El primero de Vicente Barrera se rompió por la cepa un pitón, no sin antes lesionar gravemente al banderillero Valentín Cuevas. El cuarto, de bastas hechuras, no humilló y su lidia resultó deslucida.

Eugenio de Mora tuvo un áspero que hizo segundo, con el que hizo el esfuerzo sin lucimiento. Y al quinto, aunque se movió, le faltó ritmo, resultando una faena en la que primaron las desigualdades.