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Los alumnos de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación no se han quedado quietos ante el posible traslado de su facultad porque una sentencia obliga a derribar parte del actual edificio. Si hasta ahora su voz no se ha dejado sentir se debe a que hasta ayer no comenzaron las clases. La semana pasada el Consejo de Alumnos inició la recogida de firmas para apoyar que la facultad se quede en la alcazaba y ahora un grupo de estudiantes ha empezado a pegar carteles.

En la entrada principal de la facultad, firmada por el Consejo de Alumnos, una octavilla defiende el protagonismo de los alumnos en el proceso abierto por la sentencia y aclama: "¡Estudiantes ignorados! No queremos traslado, queremos la facultad en la alcazaba" y añade que tras años en los que "hemos revitalizado el casco antiguo y después de haber conseguido una facultad en la que todos estamos bien (…) ¡Queremos quedarnos donde estamos! ¡Queremos seguir dando vida a la zona".

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La delegada de centro, María de Gracia Galán, señalaba ayer a este diario que aunque ellos creen que en el ámbito "legal" no se puede ya hacer "casi nada", es necesario generar un movimiento social contra el derribo, para que se sepa que "los alumnos no queremos irnos de allí". En esta facultad estudian más de 700 jóvenes.

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Al principio, según reconoce, había gente que prefería estudiar en el campus, pero la situación del casco antiguo ha mejorado y esta facultad tiene ventajas que en otras más grandes no hay, como el contacto personal. Según Galán, los problemas del principio ya están prácticamente solucionados.

A raíz del auto judicial, el Consejo de Alumnos convocó reuniones, pero como el curso no había empezado, no acudió demasiada gente. Además de las firmas, están preparando trabajos audiovisuales sobre la labor de la facultad en el casco antiguo y van a convocar a todos los alumnos para estudiar qué medidas adoptan. "La gente se está moviendo bastante porque no se quiere ir de aquí", señala.

La delegada de centro, como el decano, opina que esta facultad no puede prescindir de espacios, en el caso de que hubiera que derribar el cubo, donde están los despachos de los profesores.

Además del Consejo de Alumnos, un grupo de estudiantes ha reaccionado de forma espontánea. José Luis Riaño y Verónica Pintiado han colocado en los alrededores carteles que llaman a la movilización: "Tu opinión es importante. Es algo más que el derribo del cubo; es tu facultad". Estos alumnos no entienden que vayan a derribar un edificio, con el gasto que supone y se traslade sin que nadie haga nada "cuando muchos jóvenes viven en el casco antiguo porque aquí está la facultad", cuenta José Luis.

De momento han puesto carteles, ya piensan en videoproyecciones "en llamar la atención, porque esta facultad tiene 7 años, ha costado un dinero ¿y ahora van a construir otra? Si está mal hecho que lo hubieran pensado antes", sentencia Carolina.


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