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En tan sólo tres días dos ganaderos de la zona de Sierra de Gata y el Valle del Alagón han sufrido el ataque de buitres a sus animales vivos lo que ha provocado la muerte de cinco ovejas.

La voz de alarma la dio Antolín Domínguez, ganadero de Villanueva de la Sierra, que durante dos jornadas consecutivas se encontró con la desagradable sorpresa de hallar los cadáveres de sus ovejas. "La primera mañana encontró dos ovejas muertas y no pensó que hubiesen sido los buitres, aunque los vio sobrevolando la zona", explicó Gloria Iglesias, la esposa de Antolín. El martes por la mañana este ganadero serragatino descubrió otros dos cadáveres y a más de 50 buitres sobrevolando su finca. Esta familia notificó lo sucedido al Seprona de la Guardia Civil que abrió expediente de los hechos.

Lo sucedido en Villanueva no es un hecho aislado. Jorge Gordo, ganadero de Pozuelo de Zarzón, descubrió el miércoles por la mañana el cadaver de una de sus ovejas completamente devorada, "sólo dejan la piel y los huesos". Gordo acudió urgentemente a su finca después del aviso de Domínguez y además tuvo que espantar a las aves carroñeras con su propio vehículo.

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"No sabemos de dónde vienen tantos buitres; tienen hambre y como ya no nos dejan dejar los animales muertos en el campo, atacan a los vivos", explicó Gordo. De hecho, este ganadero había sufrido ataques similares a su ganado con anterioridad aunque nunca se imaginó que había sido obra de los buitres hasta que lo vio con sus propios ojos. "Pensé que había sido cualquier otro animal". La familia Domínguez ha cambiado las ovejas de finca para evitar que esto no vuelva a suceder aunque en el caso de Jorge Gordo no dispone de ningún otro lugar donde meter a su ganado. Ambos ganaderos piden a las administraciones que se permita dejar los cadáveres en el campo para que se alimenten.


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