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El pintor extremeño Jaime de Jaraíz ha fallecido sobre las 7 de la mañana en su casa de Madrid de un infarto a los 73 años. La muerte ha sorprendido tanto a la familia como a amigos y allegados, ya que el artista no padecía ninguna enfermedad que indujera a pensar en este trágico final. El extremeño nació en Jaraíz de la Vera el día 23 de abril de 1934 y era miembro de la Academia de Extremadura.

La Fundación Academia Europea de Yuste ha glosado la vida y obra del afamado artista:

Jaime García Sánchez nace en la localidad cacereña de Jaraíz de la Vera el 23 de abril de 1934, siendo el menor de tres hermanos y en el seno de una familia en la que no existían precedentes artísticos.

Desde muy niño comenzará a interesarse por el dibujo, reproduciendo de forma incansable los espacios, elementos y personas que le rodean. En 1950, con tan solo 16 años, consigue el Primer Premio en el "Primer Certamen de Pintura" organizado por la Caja de Ahorros de Plasencia con la obra Alegría y vino, hoy en paradero desconocido. Dos años más tarde se le encargará una obra religiosa de grandes dimensiones para la iglesia de San Miguel de su pueblo natal, de la que solo se conserva el boceto titulado Aparición de la Virgen de Fátima a los pastorcillos. El éxito obtenido en el pueblo con esta obra propició que el alcalde de Jaraíz de la Vera, don Albino Fernández Pérez, le facilitara una beca que le permitió viajar a la capital provincial y prepararse en pocos meses para la prueba de acceso a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, lo que superaría sin dificultad.

Durante su estancia en Madrid, sus visitas al Museo del Prado son continuas y su formación se complementa con la asistencia a las clases libres del Círculo de Bellas Artes. Conocerá a artistas como Eugenio Hermoso, Aniceto Marinas, Benjamín Palencia o Zabaleta y compartirá aula, entre 1953 y 1958, con autores de la talla de Manuel Alcorto,Alfredo Alcaín, Antonio Zarco, Isabel Villar, Vicente Vela y el extremeño Santiago Morato. En 1959 viajará a París, pero será el periplo de 1960 por la geografía italiana el que marcará su personalidad artística con el gusto por el desnudo y las maternidades y la búsqueda de la belleza. En ese momento decide también cambiar su nombre por el de Jaime de Jaraíz, aunque no conseguirá formalizarlo legalmente hasta el año 1979.

Después de sus primeras exposiciones en Madrid y gracias a los contactos realizados, pronto consigue exponer en el extranjero: Estocolmo en 1963, Johannesburgo y Pretoria en 1966, Texas en 1967, New York, Dallas y Los Ángeles en 1968, consiguiendo establecer unas relaciones comerciales con marchantes estadounidenses que se prolongarán hasta el año 1974. En 1975 Jaime de Jaraíz consigue dar un espaldarazo a su carrera dentro del ámbito español con la exposición en la madrileña Sala Eureka, de la que se convertirá en asiduo durante la segunda mitad de los años setenta.

En Extremadura había sido homenajeado en su pueblo natal en el año 1976, convirtiéndose en hijo predilecto de Jaraíz en 1979, año en el que la Diputación cacereña adquiere su obra Transfiguración lumínica; pero fue en 1980 cuando el pintor vuelve a su tierra con su buen hacer, siendo el artista encargado de inaugurar la Sala de exposiciones "El Brocense" de la Diputación de Cáceres. El 22 de mayo de 1983 será nombrado académico de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura por unanimidad de sus miembros, siendo leído su discurso de ingreso, Un pintor se confiesa, que es un compendio de su posicionamiento ideológico sobre la pintura, el 6 de mayo de 1984 en la Iglesia del Monasterio de San Jerónimo de Yuste.

Numerosas son las instituciones que poseen obras emblemáticas del pintor, como las Diputaciones extremeñas, la Asamblea de Extremadura, la Fundación Academia Europea de Yuste o el Real Monasterio de Ntra. Sra. de Guadalupe, siendo Jaime de Jaraíz uno de los artistas presentes en el Pabellón Extremeño de la Exposición Universal de Sevilla del año 1992.

Con el cambio de siglo y tras cincuenta años de vida dedicado a la pintura, Jaime de Jaraíz decide recopilar parte de su producción pictórica y los textos más importantes realizados por poetas, escritores, críticos, historiadores del Arte, periodistas, amigos todos, que a lo largo de su vida y desde el corazón le han dedicado unas líneas. La unión de ambos elementos dio como resultado la obra escrita Jaime de Jaraíz. Un clásico del siglo XX, editado por la fundación que lleva su nombre y en cuya realización ha invertido cinco años de su vida.

El estilo de Jaime de Jaraíz ha transitado desde el academicismo estético hasta la pura abstracción, siempre en la ávida búsqueda de una personalidad propia en la pintura que encontró a finales de los años sesenta con la investigación, descubrimiento y utilización de una técnica que él ha definido como "divisionismo cromático" y que le ha proporcionado el acabado más característico de sus obras.

Influido por pintores extremeños como Luis de Morales o Francisco de Zurbarán, e italianos como Leonardo da Vinci, Rafael o Botticelli, su pintura se llena de paños blancos, imágenes maternales, niños y desnudos sensuales que caracterizan su temática universal poblada de veladuras y místicas luminosidades.