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Talayuela, julio de 2007. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la compañía Philip Morris Internacional Management, S.A. pretenden que los cultivadores de tabaco inviertan unos 8 millones de euros en la reforma de sus secaderos de la variedad Virginia con el fin de eliminar materias extrañas y sustancias cancerígenas que se producen durante el proceso de curado.

La iniciativa se encuadra dentro del acuerdo marco de colaboración suscrito entre ambos que persigue, entre otros objetivos, "incentivar la calidad mediante la reestructuración de secaderos de tabaco Virginia en el período comprendido entre los años 2007 y 2009", según fuentes oficiales.

La medida afecta a unos 1.200 secaderos del tipo "flue-cured", la mayoría ubicados en Extremadura, que funcionan mediante intercambiadores de gas y con revestimientos de poliuretano, elementos que contribuyen a incrementar los niveles de nitrosaminas específicas del tabaco que, según se ha demostrado científicamente, son cancerígenas.

El programa del MAPA y Philips Morris ha permitido abrir una línea de ayudas que contempla subvenciones de hasta el 25% de la inversión realizada. Las Agrupaciones de Productores Agrarios (APAs) se han encargado de la gestión de la documentación, que se ha tramitado a través de la Dirección General de Política Agraria Comunitaria de la Junta de Extremadura.

Los cultivadores podrán acogerse a las ayudas durante las campañas de 2007, 2008 y 2009, aunque la respuesta en la primera anualidad no ha resultado satisfactoria debido a la incertidumbre que afecta al sector. El plazo para la presentación de solicitudes de ayuda para la campaña 2007 concluyó el pasado 30 de junio.

"Los cultivadores no están dispuestos a afrontar nuevas inversiones en infraestructuras sin saber si van a producir tabaco dentro de cinco o seis años", explicó el responsable de una agrupación de productores.

Los representantes de los tabaqueros comparten la idea de que si la medida se hubiese aplicado con un régimen de primas a la producción como el que existía hace unos años, la iniciativa habría contado con un amplio apoyo.

REUNIÓN EN MADRID

La Interprofesional del Tabaco convocó el pasado mes de mayo en Madrid a los agentes del sector a una reunión en la que se abordó la necesidad de modificar los secaderos de tabaco Virginia con el fin de lograr "tabacos de mayor calidad". A la cita acudieron representantes del MAPA, la Junta de Extremadura, dirigentes de las APAs y directivos de las compañías transformadoras. Pese a tratarse de un encuentro en el que se iba a informar de un programa marco suscrito entre el ministerio y Philip Morris, no asistió ningún representante de la multinacional tabaquera. En el encuentro también se presentó oficialmente el manual de buenas prácticas agrícolas, en el que se incide en el carácter nocivo de las nitrosaminas del tabaco y la necesidad de eliminar estas sustancias.

Un estudio realizado hace cuatro años en Estados Unidos por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades detectó que algunas marcas de cigarrillos elaboradas por Philip Morris contenían niveles más elevados de nitrosaminas que los de otras compañías. La información, de la que se hizo eco el diario The Washington Post, comenzó a inquietar a la multinacional, que desde entonces ha intentado articular medidas para reducir las sustancias nocivas del tabaco. Aunque ahora la medida tiene carácter voluntario, el sector productor teme que Philip Morris deje de adquirir tabaco a los cultivadores que no acometan reformas en sus secaderos.

La agrupación SAT Asociaciones Agrupadas TAB, una de las mayoritarias del sector, informó el pasado 11 de junio a sus asociados sobre la necesidad de acogerse a esta medida para "modificar el habitáculo del secadero con objeto de eliminar materias extrañas, y sustituir el quemador de propano hacia otro tipo de combustible", como gasóleo y orujo. En algunas agrupaciones se ha optado por aplicar la medida con carácter general por temor a que termine siendo obligatoria.

En el encuentro de Madrid, los responsables ministeriales se negaron a facilitar a los agentes del sector datos sobre la cuantía global que será necesaria para acometer las inversiones, pese a la insistencia de los representantes de los cultivadores. Sí se informó, por el contrario, que "la medida afecta a secaderos con un volumen de secado por campaña de unos 12 millones de kilos de tabaco".  Teniendo en cuenta que un secadero puede curar entre 8.000 y 10.000 kilogramos de tabaco por campaña, es fácil adivinar que la medida afecta a, entre 1.200 y 1.500 secaderos de tabaco Virginia.

En los últimos años, los cultivadores han trabajado en la eliminación del revestimiento de poliuretano de las paredes de los secaderos, pero aún queda por acometer la inversión más costosa, que es la de los intercambiadores de calor, cuyo coste oscila, aproximadamente, entre los 3.700 y los 7.500 euros por secadero.

UNA GRAN INVERSIÓN

Según los cálculos realizados por empresas especializadas en el montaje de secaderos, la reforma de cada instalación oscilará entre los 4.800 y los 8.600 euros, dependiendo de la mejora que se pretenda acometer. El coste más importante corresponde a la eliminación de los intercambiadores de gas para proceder a su sustitución por otros de gasóleo o combustible sólido de biomasa. En este caso se contemplan varias posibilidades: desde los, aproximadamente, 3.700 euros que cuesta la instalación de un quemador y una cámara de combustión por secadero, hasta los 7.500 euros que supone sustituir el intercambiador actual por uno de biomasa. La opción intermedia (6.000 euros aproximadamente) supondría la instalación de una caldera de gasóleo para varios secaderos mediante radiadores por agua caliente, de modo que una misma caldera suministre a varios secaderos mediante el sistema de combustión por intercambiadores de calor.

Pero aparte de la inversión para sustituir los intercambiadores es necesario realizar obras de mejora en la estructura de los secaderos. Philip Morris quiere que los cultivadores eliminen el poliuretano expandido que, a modo de aislante, se encuentran aún en las paredes de numerosos secaderos de Virginia para que la planta no tenga contacto directo con esta materia durante el proceso de curado. Un secadero puede alcanzar una temperatura de hasta 75ºC durante el secado. Para eliminar el poliuretano es necesario adaptar las paredes del secadero con el revestimiento de unas placas y el coste de la inversión asciende, aproximadamente, a 1.100 euros. A estas cantidades habría que añadir el 16% en concepto de IVA.