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La policía local inició ayer los controles de forma aleatoria entre los 750 ciclomotores censados en el Ayuntamiento de Coria dentro de la segunda fase de la campaña de sensibilización sobre el exceso de ruidos. Dicha campaña, promovida por el consistorio, comenzó a mediados de julio con unas primeras inspecciones que tenían como fin informar y corregir, a diferencia de las actuales en las que la Policía podrá denunciar y sancionar con 150 euros en caso de que la deficiencia no se corrija en un plazo de cinco días y la moto supere el ruido permitido. Los controles serán realizados por dos agentes de la Policía Local durante agosto y septiembre y se harán una media de nueve comprobaciones al día, explicó Carlos Rodríguez, agente local.

Precisamente Rodríguez fue uno de los agentes que participó ayer en varios controles y explicó que además de medirse el ruido que emite cada ciclomotor mediante un sonómetro y un tacómetro, también se revisa la documentación. "Primero le solicitamos al conductor la documentación y seguidamente realizamos el control del ruido cuyos niveles máximos dependerán del modelo de la moto", afirmó. Por ejemplo, para una motocicleta scooter de 50 centímetros cúbicos de cilindradas el máximo de ruido permitido es de 78 decibelios a 3.500 revoluciones. "En este caso la moto marca 75, y además como tiene todos los papeles en regla y lleva el casco, le dejamos seguir circulando", afirmó.

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En el caso de que el ciclomotor supere el ruido permitido, al conductor se le da un plazo de cinco días para que pueda arreglar la deficiencia en un taller. Se le llama a una segunda cita y si vuelve a superar el límite, se le denuncia y sanciona con 150 euros, pero por referencia de campañas anteriores, "la mayoría trae el ciclomotor arreglado por lo que no se llega a sancionar", manifestó.

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