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El primer encierro matinal de las fiestas de San Buenaventura de Moraleja se desarrolló con total normalidad y no se registró ningún incidente. Las once cabezas de ganado, seis novillos de la ganadería de Antonio Román Chaparro, más los cinco cabestros realizaron el recorrido de 960 metros entre los corrales de la Calle Goya y la Plaza de los Toros en un minuto y treinta y tres segundos.

 

Los astados cogieron velocidad en la Avenida Virgen de la Vega y la manada se mantuvo compacta durante todo el recorrido. En el trayecto fueron los mansos los que dirigieron a los novillos por las calles del centro de Moraleja.

Al inicio del recorrido, un mozo cayó al suelo y creó momentos de peligro en la zona de la Avenida de la Virgen de la Vega. El corredor se mantuvo quieto durante todo momento y se protegió la cabeza con las manos, por lo que las reses continuaron su recorrido sin percatarse de la caída del corredor.

Al parecer, y según testigos presenciales el chico se tiró él mismo al suelo al percatarse de que no le daba tiempo para llegar a refugiarse al vallado. Él mismo explicó a algunos aficionados que al no tener tiempo de encaramarse a las vallas, se arrojó al suelo para librarse de una posible cornada de los astados. Tras el desarrollo del encierro, la organización soltó una vaquilla en la plaza de los Toros que hizo la delicia de los aficionados.

 


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