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Dos disparos fueron necesarios para dar muerte al toro que en la tarde de ayer salió a las calles del casto histórico de Coria. El astado, de la ganadería de Victorino Martín, moría a las diez de la noche y diez minutos en la zona ajardinada de la Catedral tras dos disparos del escopetero Felipe Moreno.

Al parecer, el primer disparo se quedó en la zona de las fosas nasales del animal y no le produjo daño alguno al toro, tal y como manifestó el escopetero Eusebio Santano. El toro, sobrero del astado Cidrón, se caracterizó por dar juego tanto en las calles como en la lidia en la plaza de España. El astado, colorao, ojo perdiz, de procedencia Urcola y algo carifosco, salió de la plaza de España a las 20:37 minutos, instantes después de sonar la tercera campanada. El toro optó por la calle del Obispo para recorrer las calles empedradas del casco histórico, donde centenares de aficionados se dieron cita en la tarde de ayer para presenciar el espectáculo taurino.

Antes de la suelta del toro a la plaza de España, la corporación municipal al completo, salió al balcón del Ayuntamiento Viejo y guardó un minuto de silencio en memoria de Juan José Hernández, vecino de Coria fallecido en la madrugada del día 24 tras sufrir una grave cojida en la calle de los Paños. Un fuerte aplauso del público congregaró en la plaza de España rompió el minuto de silencio en memoria del que fuera presidente de la Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales. El alcalde, Juan Valle, pidió tranquilidad a los vecinos, responsabilidad y lamentó también la cojida sufrida por otro aficionado de la localidad en el embarque del toro Cidrón.

Afortunadamente, el espectáculo taurino de la tarde de San Juan concluyó sin incidencias.